martes, enero 16, 2007

Crueldad

Leo en el nuevo libro de Eduardo Punset (El alma está en el celebro) que Stranley Milgram, un famoso psicólogo social que trabajó sobre los conceptos de autoridad y sumisión, realizó una investigación en la que demostró que dos tercios de la población pueden comportarse de un modo cruel y maligno por el simple hecho de que la autoridad se lo ordene.

¡coño puf!

El experimento consistía en tomar voluntarios y asignarles el rol de profesor y alumno al azar. A continuación se les ponía a cada pareja en habitaciones separadas. El procedimiento era simple: el profesor formula una pregunta al aprendiz y debe castigar cada respuesta errónea con una descarga eléctrica. Una descarga que inicialmente es muy débil pero que cada vez que se falla aumenta su intensidad. Vamos una tortura.

El investigador, con bata blanca, es quien da las instrucciones y se convierte en la autoridad de referencia. Sólo están en la habitación el investigador, el profesor y el alumno.

Las primeras descargas no representan ningún problema: el profesor pulsa el interruptor sin vacilar… pero con los primeros gritos su tarea se vuelve más dura. Cuando alguno de los profesores manifiesta su intención de abandonar, el investigador insiste, pero ni siquiera alza la voz: “el experimento requiere que continúes” o “venga continúa”. Estas simples frases son suficientes para que el 65% de los participantes lleve el experimento hasta el final.

Realmente en el experimento los alumnos eras actores y las descargas simulaciones. Los únicos que no sabían nada eran los profesores.

Pero ¿Qué influencia tiene la autoridad para sacar a flote nuestra crueldad? Mucha.

El secreto para entregarse a la crueldad es desprenderse de la responsabilidad: libres del sentido de culpa aparece el lado más oscuro de la naturaleza humana.

¿Quién dice que no es bueno delegar? Por supuesto delegar responsabilidades. Y para delegar es fundamental confiar. ¿Podemos decir que si delegamos y confiamos en las personas éstas se sentirán responsables de sus actos y tareas por lo que minimizaremos sus actos crueles? Crueldad y Confianza.

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martes, octubre 24, 2006

Buscar el sentido (otra vez)


Esta semana en varias conversaciones (alguna a horas intempestivas) a salido a relucir el sentido del trabajo.

El sentido del trabajo entendido de dos formas. Una más profunda sobre ¿Qué sentido tiene mi trabajo en mi planteamiento de vida? Lo dejo para otro momento.

Otra mucho más práctica: Algunas veces dejamos de tener en mente porqué hacemos las cosas. Cuál es el sentido del trabajo. Algunas veces nos dejamos llevar por las normas internas, por la rutina, por lo que se ha venido realizando día tras día, año tras año y no cuestionamos cuál es el sentido, la funcionalidad, el valor añadido que aporta esa tarea o responsabilidad en el conjunto de la organización.

Creo que todo esto tiene que ver (entre otras cosas) con el espíritu emprendedor y el liderazgo.

Cada uno de nosotros ha de tener el suficiente espíritu emprendedor como para abrir nuevos caminos (cuestionándose las normas y rituales establecidos). Sin espíritu emprendedor no hay innovación en las empresas, no hay cuestionamiento, no hay novedad, movimiento. Todos seguimos a alguien o a algo. No hay independencia (ni interdependencia).

Otras veces ha de ser el líder quién recuerde cuál es el sentido del trabajo. La persona que ha de cuestionar las normas y rutinas establecidas. Quien motive a través de explicar e incluso encontrar el sentido de la tarea y de las responsabilidades.

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lunes, febrero 13, 2006

¡Delega!


A principio de año regalé a cada persona con responsabilidades sobre equipos en mi empresa el libro ¡Delega!

Creo que regalar un libro es una buena forma de promocionar el mismo mensaje a toda una organización. Los mensajes que me gustaron del libro mientras lo iba leyendo fueron:
  • Delegar es una buena forma de desarrollar equipos de alto rendimiento.
  • Es imprescindible escuchar a los miembros de tu equipo, si creas el nivel de confianza suficiente puedes aprender cómo delegar además de otras muchas cosas.
  • Humildad. Cada vez más pienso que un líder ha de ser humilde. Reconocer sus defectos y saber pedir perdón.

Además el libro hablaba de cómo delegar, pero estoy seguro que con humildad y escuchando lo que piensa y siente las personas del equipo se puede aprender a delegar mejor que leyendo un libro.

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