lunes, marzo 03, 2008

Trabajar para crear CV

Llevo bastante sin escribir... y es que sigo sintiendo el cambio en mis propias carnes. El cambio como ya dije es un proceso... y al llegar aquí no se acaba el proceso... sino más bien empieza. Y el tiempo no da para más.

El caso es que una de las primeras tareas ha sido hacerme cargo de unos cuantos procesos de selección. En uno de ellos, un puesto directivo, he tenido una experiencia digna de comentar.

Habíamos entrevistado tres buenos candidatos en Suiza. Elegimos dos de ellos para la segunda ronda: varias entrevistas en la sede central entre otras personas con el Director Regional de Europa y NorteAmerica. Después de la entrevista nos reunimos para hablar de los candidatos.
La opinión que tuvimos de uno de los candidatos es que había elegido tanto los trabajos anteriores como los cursos y masters para "crearse un buen CV" y no tanto por que realmente deseaba hacer ese trabajo...

Había cambiado de trabajo cada 2 años (o incluso cada uno). Tenía un gran master executive en una de las grandes Business School. Quizá estemos confundidos pero ¿porqué arriesgarse a contratar a alguien que puede que deje el puesto en dos años después de haber incluido nuestro nombre en sus CV?

Realmente el candidato tenía muchas valías. Creo que nos podía aportar un punto de vista distinto, iba a retar a nuestros "jefes intermedios" y al resto del equipo con una visión nueva. Iba a imprimir un cambio en la forma de ver las cosas, pero...

... ¿para que nos vale esos cambios si una vez que los haya empezado hay muchas posibilidades de que se vaya de la empresa? ¿Quién se va a encargar de manterner ese cambio? Normalmente no es suficiente con hacer el cambio... es encesario manternerlo.

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miércoles, noviembre 07, 2007

El derecho a trabajar a gusto.

No se por qué, será por que estoy en un buen momento, pero últimamente me permito pensar sobre dónde no trabajar.

Hoy he recibido un email de alguien que me comentaba que no estaba a gusto en su trabajo. Hace ocho meses que cambió de trabajo y no es lo que esperaba. Según comenta no hay profesionalidad, seriedad y no comparte los valores.

Hay en Madrid una tasa de paro cercana al 6%, casi pleno empleo. Y aunque no la hubiera. ¿Por qué hemos de conformarnos con un trabajo en el que no estamos a gusto? No me refiero a que tengamos una racha mala, o que no aguantemos tal o tal cosa del jefe o del compañero o de un colaborador… Sino a ese sentimiento que uno tiene dentro que le dice que “no quiere ir a trabajar”.

Si uno deja de soñar y de luchar por sus sueños ¿Qué le queda?

Si uno se rinde y espera que sucedan las cosas ¿Qué puede esperar? A un amigo le gusta decir: hay personas que esperan a que sucedan las cosas… y otras que hacen que las cosas sucedan. Protagonistas de nuestras propias vidas. Y dónde sino está un trozo de esa vida sino en el trabajo al cual le dedicamos gran parte de nuestro tiempo.

Yo creo, lucho, deseo por tener el derecho a trabajar en algo o algún sitio en dónde se sienta a gusto. Y para que eso suceda es necesario tener la capacidad de elegir trabajo y empleador (incluso de ser uno mismo el empleador).

Y para poder elegir uno debe de estar preparado. Preparado en muchos aspectos: preparado para renunciar (elegir es renunciar), preparado para tomar riesgos, preparado para poder ofrecer algo a cambio (no podemos elegir si no "somos valiosos, sino aportamos valor") y preparado para pasar los momentos de incertidumbre y cambio. Si no hay incertidumbre y cambio es que no hay riesgo y sin riesgo no hay desarrollo, ni hay emoción, ni hay vida...

Gracias Xavier por enviarme el email que me ha hecho volver a pensar en todo esto.

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lunes, noviembre 05, 2007

No trabajes para empresas con precios baratos.

Quiero decir, una empresa que su “diferenciación” es ser barata. Como por ejemplo Walmart: Save Money. Live Better, reza su slogan. Toda empresa está para ganar dinero. Es como el respirar… sino gana dinero muere.

Una empresa que su estrategia es tener precios baratos, que se diferencia de las demás por dar un producto o servicio barato… en vez de por el servicio, por la calidad, la innovación, el conocimiento… Una empresa que lo que te ofrece son productos baratos ¿De dónde obtiene los beneficios? De recortar costes. Si el margen es bajo… los costes lo tienen que ser más.

¿Y que pasa con los empleados que trabajan para esas empresas? ¿Qué formación reciben? ¿Qué inversión hace esa empresa en su gente? ¿Se preocupa por ofrecerle desarrollo profesional o por ahorrar un poco más en el salario, seguros, beneficios sociales, tiempo libre, etc? ¿Por qué trabajar para ellas? Y además ¿Qué personas trabajan para ellas? ¿Qué puedes aprender de las personas que trabajan en este tipo de empresas?

Lo lei en The World is Flat. Entre otras cosas WalMart solo proporciona cobertura sanitaria al 45% de sus empleados, pues la política exige tener 6 meses de antigüedad y cubrir el 33% del coste. Su competidora Costco cubre al 96% de sus empleados fijos. ¿Quién va a precio bajos?

Y no nos fijemos en las empresas americanas… en España podemos encontrar bastantes que lo que nos ofrecen es productos baratos. Sólo eso. Como consumidores las adoramos… como empleados las repelemos. Es el sistema que tenemos.

¿Pero deberíamos adorarlas como consumidores? ¿Qué servicio nos dan? ¿Qué calidad? ¿Qué cobertura social? ¿Qué responsabilidad social despliegan esas empresas en su entorno más inmediato? y sobretodo ¿quién sustituye o complemente esa responsabilidad social: salarios, contaminación, educación, formación y desarrollo de los empleados,…? ¿Quizá seamos todos nosotros a través del estado del bienestar? O a través de alguna organización social.

Muchas preguntas para “mi yo consumidor”. Lo que está claro es que “mi yo empleado” prefiere trabajar en una empresa que aporta al consumidor servicio, calidad, innovación, rendimiento… cualquier cosa menos precios baratos.

viernes, octubre 26, 2007

Cuando el que más vende se convierte en el jefe

O el qué tiene más conocimientos técnicos. O el que sabe más de su especialidad…

… entonces, la organización puede tener un problema.

O no.

Es lógico promocionar a alguien en función de las características del puesto al que se le promociona y las funciones que tendrá en el futuro puesto… y no en función de lo bien que lo hace en su puesto actual. Sobre todo cuando la promoción implica coordinar, desarrollar y guiar personas.

El mejor técnico no es el mejor jefe. Por mucho que entienda bien a las máquinas, o interprete las estadísticas o programe los sistemas informáticos o… lo que sea que haga.

Ser jefe implica entender a las personas individualmente y como equipo, las relaciones que éstas crean, ser empático con los sentimientos de los demás, saber movilizar a la gente hacía una meta común, ser capaz de crear esa meta dentro del marco de la organización en la que uno trabaja... Y ninguna de esas características es clave para ser el que más vende, o el que mejor arregla las máquinas, o el que mejor programa, o el que mejor… Por lo tanto el que más vende no tiene por que ser el que mejor lo puede hacer como jefe.

Eso si… para ser un buen jefe has de haber triunfado en el puesto anterior. Tienes que haber sido un buen comercial, informático, mecánico, técnico… Sino es difícil obtener el reconocimiento de tu equipo y de la organización. Si no has triunfado en el puesto anterior, la solución no es la “huida hacía adelante”, sino la reflexión sincera. Y sino que se lo pregunten a Peter.

Pero entiendo que todo esto es bastante lógico, ¿no? Entonces ¿Porque en todas las organizaciones tenemos algún que otro jefe que ha llegado a esa posición por ser el mejor en la anterior?. ¿Porque nos seguimos confundiendo?

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jueves, octubre 11, 2007

El cambio en mis propias carnes…

Cambio. Me voy a vivir a Hamburgo. Mi empresa me ha ofrecido la posibilidad de ocupar la misma responsabilidad de ahora pero en Alemania, Austria y Suiza. Glup!

Primera fase: el shock.

Aquí dejo a mi familia, a mis amigos, la ciudad de Madrid con la que tengo una relación de amor-odio, estaré lejos de Valladolid, que cada día me da más energía. Aquí tengo un trabajo en el que “estoy cómodo”, unos compañeros de trabajo que “me entienden y les entiendo”… ¿Y allí? ¿Qué hay por allí?

Segunda fase: Pesimismo desinformado.

Hamburgo es la segunda ciudad más grande de Alemania y una de las más ricas. Con el segundo puerto más importante de Europa, gran calidad de vida y con una comunidad de expatriados importante. La gente parece maja. El puesto es el mismo que ahora con un encargo excitante: apoyar el cambio cultural y promover una política de Recursos Humanos que desarrolle a las personas y esté alineada con la estrategia de negocio. Creen en ello y confían en mi.

Tercera fase: Optimismo desinformado (u os creéis que en dos días de haber estado allí… se algo de Hamburgo)

Tengo que hacer la mudanza, buscar allí piso, conocer a mi próximo equipo y a mis próximos compañeros. Empaparme de la cultura alemana… y suiza y austriaca. Necesito saber alemán!! Y cerrar lo más posible los temas de aquí. ¿Y mi sustituto / a? Será necesario buscarlo. Despedidas con amigos, compañeros de trabajo, comidas con la familia…

Cuarta fase: Stress… mucho stress

Y estoy seguro que seguirán otras fases… ahora parece que entro en aquella de imaginarme la vida allí, una nueva cultura, una nueva experiencia, nueva gente, seguir manteniendo la de aquí, visitas de allí para acá…

He revisado entre distintas notas y me he encontrado con cinco (¡al menos!) curvas del cambio distintas… y es que el cambio lo vive cada persona de forma diferente. Y estas están siendo mis fases… y seguro que otra persona lo hubiese vivido de forma distinta. Lo único que es cierto es que ya sea positivo (que uno decida cambiar) o negativo (que alguien decida cambiarte), el cambio implica stress, indefinición, inseguridad, excitación,…

Espero seguir escribiendo y seguiros contando cuáles son las reflexiones desde Alemania.

PD: he de reconocer que escribo gracias al empujón moral de ver que Marga y Expansión & Empleo les ha gustado mi blog… o al menos han escrito sobre él. Muchas gracias!

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martes, junio 26, 2007

Innovar

De latín innovare, tomarse de nuevo, renovar, introducir una novedad. Vamos que nada de reingeniería de procesos, más bien kaizen.

Según la wikipedia: “aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad”.

Después de leer, hablar y reflexionar durante unas semanas, llego a una conclusión: La innovación es una consecuencia de un ambiente, una determinada cultura organizacional.

Para innovar es necesario tomar riesgos. Si no hay riesgo no hay prueba, ni cambio. Además es importante la iniciativa. Todos estamos muy a gusto como estamos. Innovar suele estar relacionado con mejorar aquellos aspectos que nos parece que funciona bien, si funciona mal hablamos de solucionar, resolver crisis… La innovación supone no estar satisfecho con aquello que parece que es suficiente. Implica exigencia y mejora continua.

Además innovar implica que podemos errar. Podemos fallar. Y si la cultura en la que estamos no nos permite cometer errores… entonces no intentaremos nada… “puedo fallar”. Para innovar es necesario una cultural de “permisividad con los errores”. Es necesario pensar en términos de aprendizaje y experiencia en vez de fallo y acierto. Una organización orientada al aprendizaje.

A nivel individual es necesario un nivel de seguridad en uno mismo alto, al igual que un alto nivel de optimismo. El proceso de innovación tiene bastantes barreras y la autoconfianza y optimismo son unas buenas características personales para superar dichas barreras.

Después está la creatividad. Una buena idea se hace buena después de muchas vueltas y muchos cambios. Después de analizarla y mejorarla desde distintos puntos de vista y por lo tanto de la contribución de mucha gente: trabajo en equipo. Un trabajo en equipo en que otra vez lo importante no es tener razón, sino tener una experiencia de aprendizaje y un alto nivel de exigencia con uno mismo y con los demás miembros.

Por esa razón pienso que cuando quieres promocionar la innovación, además de algunas propuestas “tangibles” es necesario otro tipo de acciones que promuevan tanto actitudes individuales (optimismo, autoconfianza, toma de riesgos, iniciativa, desarrollo personal, …) como colectivas (trabajo en equipo, permisividad al error, organización que aprende,…).

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miércoles, mayo 16, 2007

Colaboración vs competición

Llevo pensando en el tema desde que en ESADE escuché que había dos formas de lograr el poder en una empresa: Colaborando o compitiendo.

Me gusta el poder. Te permite lograr objetivos y cambiar el entorno. Ya lo expliqué en su día.

Leyendo a Soros y su idea de sociedad abierta, me vuelve a mi mente la confrontación entre colaboración y competición.

Nadie tiene la posesión de la verdad, ni del conocimiento pleno de la realidad. En un entorno en que todo tiene relación, tienes dos opciones para relacionarte con los demás: colaborar o competir. La indeferencia cada vez tiene menos cabida.

¿Qué estrategia es mejor? Supongo que depende de para qué.

Esta claro que para tener un mayor conocimiento de la realidad la cooperación. Al igual que para tener unas relaciones más fluidas (al menos en términos de comunicación). Creo que la colaboración implica un mayor compromiso e involucración para todas las partes. Y por lo tanto una mayor posibilidad de que los proyectos tengan éxito.

Si poder significa: relaciones, recursos y conocimiento. Esta claro que a través de la colaboración se impulsan las relaciones, se aglutinan recursos y se amplia el conocimiento. Con lo que podemos decir que colaborar es una estrategia que nos lleva al éxito.

¿Entonces por que muchas veces elegimos competir? Creo que hay varias razones, y muchas de ellas están relacionadas con los sentimientos y las pasiones (Ya comentaba Damasio que las decisiones se toman con la razón y con la emoción):

Ambición: Muchas veces sólo hay un puesto. Y competimos por él. Mis compañeros son mis enemigos.

Orgullo: “Lo he hecho yo, yo soy quién lo ha conseguido, y sólo yo”.

Odio: “Si no estoy contigo, estoy contra ti”. “Cualquier cosa con tal de que no triunfes”.

Inseguridad: Colaborar implica ceder, reconocer errores, dar algo a cambio.

Colaborar exige esfuerzo, luchar incluso contra uno mismo y con los sentimientos descritos anteriormente. Implica una apuesta personal por un modo de hacer las cosas.

¿Y por que no competir?
No nos engañemos, también funciona. Tanto por arriba como por debajo de las organizaciones. Y si funciona ¿por que tanto rollo?

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